Una práctica.Una semana.
Un cuaderno gratuito de treinta prácticas y un libro de ocho capítulos. Con la fuente al pie, y con lo que no pude verificar dicho en voz alta.
Sin boletín semanal después. Tres correos y me callo.
Treinta prácticas.
No las hagas todas.
Una, y durante una semana
Treinta prácticas leídas de corrido no cambian nada. Una hecha, sí. Eliges la que más te incomode y te quedas ahí hasta que deje de costarte. Después vas por la siguiente.
Cada cita dice de dónde viene
Autor, obra y capítulo exacto. Cuando es paráfrasis y no palabras textuales, va sin comillas. Y cuando no pude verificarla, no está.
Cabe en cinco minutos
Ninguna práctica te pide madrugar, comprar nada ni creer en nada. Se hacen con lo que ya tienes, el día que las lees.
Doce de las frases que más se comparten no son de quien crees.
Fui a buscarlas a los libros, no a otras cuentas de citas. Estas tres las encontrarás hoy mismo en Instagram, firmadas con todo el aplomo del mundo.
Yo no soy lo que me sucedió. Yo soy lo que elegí ser.
No aparece en ninguna obra ni carta suya. Circula desde hace años como si lo fuera.
La suerte es lo que sucede cuando la preparación se encuentra con la oportunidad.
No está en las Cartas a Lucilio ni en ningún otro texto conservado. Es de internet.
Decidí enamorarme de la vida.
Neruda es el autor más falsificado en español. «Queda prohibido» y «Muere lentamente» tampoco son suyos.
Las tiré todas. Lo cómodo habría sido dejarlas: son las que mejor funcionan. Pero entonces esto sería una cuenta de más citas.
Dos símbolos, y ninguna zona gris.
Cada cita, en el cuaderno y en el libro, lleva uno de estos dos al lado. No están para adornar: están para que sepas qué peso darle a lo que acabas de leer.
Es ciencia verificada
Señala que lo que estás leyendo tiene respaldo científico sólido.
Es metáfora o tradición
Todo lo demás. No significa que sea falso ni menor: señala que es una imagen valiosa, una intuición antigua, pero no un hecho comprobado.
Dime dónde te lo envío.
Te llega al instante. Después te escribo tres veces en una semana y luego me callo: aquí no hay newsletter de los martes.
Tu correo se usa para mandarte el cuaderno y esos tres mensajes. Nada más, y te das de baja en un clic.
Si el cuaderno te sirvió, esto es de dónde salió.
Adentro está la salida.
Ocho capítulos, uno por cada forma de mirar la propia vida. Citas de Epicteto, Séneca, Marco Aurelio, Frankl, Csikszentmihalyi y una veintena más, cada una con su práctica al lado y su fuente al pie.
Una curaduría honesta. Lo que encontré, de dónde lo saqué, y con qué peso conviene tomárselo.
No es un método. No lo escribió un experto. Y no promete que en treinta días serás otra persona. Si buscas eso, hay libros mejores que el mío para eso.
El territorio que sí es tuyo
Qué depende de ti y qué no. Empezar por aquí ahorra la mitad del sufrimiento evitable.
Soltar sin rendirse
Aceptar lo que pesa sin dejar de actuar. La diferencia entre resignación y desapego.
Vivir en el único momento que existe
El presente es el único sitio habitable. Todo lo demás es memoria o pronóstico.
La mente que construye la realidad
Lo que te cuentas sobre lo que pasa fabrica buena parte de lo que ves.
La forja del carácter
La coherencia entre lo que sientes, lo que dices y lo que haces.
Hacer es saber
Por qué la práctica enseña lo que la lectura no alcanza a enseñar nunca.
No eres una isla
Los vínculos no son un adorno de la vida buena: son una parte de ella.
El porqué que sostiene todo
Quien tiene un porqué aguanta casi cualquier cómo.
No soy maestro de nada. Tomo notas y propongo qué hacer con ellas.
Me llamo Francisco y soy diseñador. Llevo unos años leyendo a gente que sabía bastante más que yo sobre cómo vivir —estoicos, psicólogos, algún místico— y ordenando lo que decían.
No vengo a enseñarte a vivir. Vengo a mostrarte lo que encontré, de dónde lo saqué y qué tuve que descartar por el camino. Si en algún momento me equivoco, lo vas a leer aquí antes que en otra parte.
Francisco